EL DESENLACE!
El reducido grupo de naves que componía los supervivientes del pasaje y la tripulación de La Bella Fortuna salió en ese momento del hiperespacio. Un carguero medio, dos ligeros y poco más de media docena de cazas uniplaza eran todo lo que quedaba del mágnifico (según él) negocio de juego y placer que Bando Zutwo había tardado 10 años en reunir. Aun con la visión del destructor Sith volando en pedazos su amada barcaza y vaporizando sin hacer preguntas todo lo que se le ponía a tiro, Bando abrió un canal de comunicación:
- Al menos la fortuna sonrie hoy a alguien. Aquí el Pajaro de Dantooine a naves a la deriva, respondan. Hemos recibido su señal de auxilio. Qué narices ha pasado aquí.
- Aquí el Capitán Du'gliere, de la nave de transito Sistema Binario, eeeh... hemos acudido como ustedes a socorrer a esta otra nave pero... una desafortunada explosión de sus motores ha afectado a los nuestros. Toda ayuda con los heridos será bien recibida. - Respondió una voz procedente de la nave menos dañada.
- Y tan desafortunada, Capitán Du'gliere, ¿sería tan amable de explicarme como ocurrió exactamente esa explosión antes de que abramos fuego? Y le recomiendo que esta vez sea más convincente, ya es la segunda vez hoy que han intentado engañarme y además he perdido mi negocio y gran parte de mis amigos. No tengo el humor para muchos bailes.
Una voz diferente, con mayor serenidad y autoridad fue la que respondió esta vez - Pajaro de Dantooine, soy el Maestro Jedi Ren Vartan. Nos encontramos en misión de escolta de un importante dignatario de la República Galactica cuando hemos recibido esa misma señal de socorro. Ha resultado ser una trampa de un espía imperial que ha destruido nuestros motores y que ahora se encuentra a bordo de nuestra nave. Los Sith no deben tardar en llegar y necesitamos ayuda para evacuar al personal de mi nave y a los heridos y también necesitamos transporte para llegar cuanto antes a espacio de la República.
- Malditos sean los Jedi, los Sith, y todos sus antepasados. Esto es culpa suya. Debería dejar que se mataran unos a otros. - gruñó Bando, cerrando el comunicador.

- Pues déjalos, bastante tenemos con nuestros problemas. Pensé que habíamos dejado atrás a esos carniceros y ahora resulta que hemos caído en su patio de recreo. Si eso no es mala suerte, no se lo que es. - Respondió a su lado Snippers, revisando los sistemas del chamuscado carguero medio que apenas les había sacado en el último momento del infierno desatado por el acorazado sith.
- Si les dejaramos a su suerte seríamos tan malos como ellos - dijo Bando tras unos segundos de meditación. - Y mi madre no ha criado a un mal esnivviano, Snipps. -
- Tú mandas, jefe. - Respondió con un encogimiento de hombros. - Pero este cacharro no está para muchos más trotes. Los Sith nos dieron bien antes de saltar al hiperespacio. Será mejor que no tengamos más fiestas sorpresa durante un tiempo. -
- Atención, nave de la república, en cuanto se hayan encargado de su invitado a bordo no deseado atracaremos y serán transportados a bordo. Les recomiendo que no tarden demasiado porque no dudaremos en dejarles con el culo al aire si aparecen nuestros imperiales amigos. - Dijo Bando abriendo el comunicador.
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Mientras tanto Vartan seguía al deslizador de carga sobre el que se encontraba el misterioso cajón de Star'ho y sobre él, el propio y moribundo Star'ho.
Dígame, Capitan, ¿que es exactamente lo que estoy transportando a mi nave y por qué los Sith arriesgarían un desafortunado enfrentamiento diplomático para apoderarse de ello? - dijo entre dientes Vartan, concentrado en mantener la hemorragia de Star'ho lo más controlada posible.
- Eso... debería decirmelo el poderoso maestro cof... cof... poderoso maestro Jedi. Es algún tipo de artefacto Sith. Nos contrataron para buscar esta chatarra, pero cof... cof... no cumplieron su parte del trato. - respondió Star'ho entre esputos de sangre.
- Típico de esas serpientes. Y muy poco inteligente para unos mercenarios hacer tratos con los Sith. -
- Ahorrate las lecciones de moralidad, me dan igual vuestras guerras religiosas o quien controla la galaxia. Sin riesgos no hay beneficios cof... cof...
- Por qué será que no te creo, Capitán. - respondió el Jedi con una media sonrrisa. - Capitan Du'gliere, estoy cruzando el enlace entre las dos naves. Preparen un tanque de bacta inmediatamente para el último superviviente. Desacoplese de su nave e informe al Pájaro de Dantooine que en un par de minutos habremos solucionado nuestro problema de polizones. - dijo a través de su comunicador personal. - Verdare informa, dónde estás. -
- En la estancia del Hutt, Maestro. Pensé que los soldados serían más útiles ayudando con los supervivientes. ¿He hecho bien? - Respondió la voz de la joven twilek a través del comunicador.
- Bien, voy para alla. Ten cuidado, tenemos un polizón a bordo y es peligroso. Es el que ha saboteado nuestros motores. -
- ¡Wooh cha'a soolua womu chawuchaasho uuta! - escuchó una pastosa voz con evidentes signos de nerviosismo como respuesta a través del comunicador - Te lo he dicho, los soldados están ayudando con los heridos. Y yo estoy más que capacitada para proteger tu gordo trasero. -
respondió la Padawan. - Tranquilo Maestro, tengo la situación con... ¿¡pero qué!? - Se escuchó un disparo de blaster y se cortó la comunicación.
- ¿Verdare? Adelante Verdare, contesta. - Nada. Ren Vartan aceleró el paso hacia los aposentos del Hutt.
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- Verdare, despierta. Dime qué ha ocurrido. ¿Ha sido el polizón? ¿Te ha disparado él? -
- No... Lo siento Maestro yo... Me distraje un instante... No fui lo bastante rápida... ¡Fue esa babosa de Vumiir el Hutt! ¡Y me ha robado el sable laser! Lo siento mucho Maestro, yo... - Dijo la muchacha intentando incorporarse, con evidentes muestras de dolor por la herida de blaster del hombro.
- No te preocupes ahora por eso, ¿Te sientes con fuerzas? Quiero que vayas inmediatamente a supervisar el traslado a la otra nave, cuando haya pasado el último hombre marchaos. ¡No me espereis, es una orden! - Diciendo esto se encaminó rápidamente hacia la sección de carga de la nave que en este caso albergaba un escuadrón de cazas preparados para cualquier eventualidad. Sus temores se hicieron realidad al encontrar al Hutt y a un soldado muertos en el siguiente corredor, poco antes de llegar al hangar. La puerta de seguridad que debía mantener alejados a los extraños alejados tenía las inconfundibles marcas de haber sido cortada con un sable laser.
Lo único que pudo hacer el Maestro Vartan al entrar al hangar fue ver como el espía imperial le saludaba con la mano desde el caza con el que estaba huyendo.
- ¿Maestro? Es usted el último, los Sith acaban de llegar, ¡Dese prisa! - Escuchó a través de su comunicador la nerviosa voz de su Padawan. No se demoró ni un segundo.
A bordo del Pájaro de Dantooine mercenarios, contrabandistas, soldados y Jedi volvieron a saltar al hiperespacio escapando por muy poco al Imperio.
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- Y eso es lo que ocurrió, Maestros. Asumo toda la responsabilidad por la muerte de nuestro protegido. - Dijo Ren Vartan ante el consejo Jedi de Tython.
- Pero Mestro eso no... - Intentó replicar Verdare.
- Silencio, Padawan. - Le cortó Vartan.
- Sí, Mestro... Lo siento. -
- Ya llegará el momento de las culpas, Maestro Vartan. No es el objetivo de esta asamblea el buscar responsables sino el de aclarar los hechos. - Respondió un anciano Jedi humanoide de azulada piel. - Me alegra ver que se ha recuperado de sus heridas casi por completo, Capitán Star'ho. Nos gustaría saber más sobre su participación en los eventos acaecidos, si es tan amable.

- Gracias eh... Señoría. - Dijo Star'ho con cierto nerviosismo - Si no le importa hay asuntos más urgentes que atender. El espía que saboteó nuestras naves y que finalmente consiguió huir no se fue con las manos vacías. Consiguió hacerse con los datos de la localización de los artefactos Sith y... esto... allí hay gente. Gente inocente que no merecen lo que los Sith puedan hacerles en su busqueda de los objetos. Los datos estaban encriptados pero solo es cuestión de tiempo que los descifren y averigüen donde es. Yo... me siento responsable. Además han matado a gran parte de mi tripulación. Ellos eran mis amigos y merecen una retribución. Si fueran tan amables de proporcionarnos un transporte y algo de escolta podríamos ir allí y con suerte llegar antes que ellos y prepararles una emboscada, yo...
- ¡Quieto parao, humano! - Interrumpió Bando Zutwo a su lado, a quien la solemnidad de la estancia o el estatus de aquellos que les rodeaban no parecía afectarle lo más mínimo - Que nadie se olvide que yo también he perdido una fortuna en bienes materiales, contactos y reputación. ¡Y amigos también! Pero sobre todo dinero. La Bella Fortuna no era una barcaza cualquiera era una nave de lujo y espero algún tipo de compensación por parte de la República, los Jedi o la Asociación de Transportistas Galacticos por haberos traido de una pieza aquí. -
- Nadie olvida su participación en este asunto, Señor Zutwo. Por algún motivo la Fuerza ha reunido a un dispar grupo de gente con un objetivo común. No es intención de este consejo cuestionar las motivaciones de dicho objetivo. Si no le importa, Bando Zutwo, nos gustaría contratar sus naves y a su gente para transportar un pequeño contingente que partirá de inmediato a proteger a esos civiles cuya vida cree nuestro Capitán que corre peligro. También nos gustaría contratar a sus hombres, Capitán Star'ho, con el fin de proporcionar cobertura a nuestros soldados y los Jedi que deseen acompañarles en su humanitaria misión. Creo que de esta forma todos salimos ganando, ¿no es cierto?








