CONTRABANDISTAS
- Cariño, adoro ser rico. ¿No crees que es fantástico tener todo lo que desees? - Preguntó Bando Zutwo, dueño de la barcaza de placer La Bella Fortuna a su hermosa acompañante - Perdona, he olvidado tu nombre. Conozco a tanta gente que uno acaba de perderse entre una montaña de nombres - dijo, terminando con un ronquido a modo de risa.
- Me llamo Tawina - dijo ella ocultando su risilla con las manos mientras se acomodaba entre el sinfín de cojines que componían el lecho del esnivviano
- Eso es, Tawina. Es fantástico. Y dime algo, ¿sabes como llega uno a ser tan rico?

- ¿Como, Bando?
- No dejandose engañar por vulgares ladrones de tres al cuarto como tú, preciosa. - Se volvió hacia ella con un reluciente blaster pesado apuntando a su ahora no tan sonriente rostro. - Te diré lo que va a ocurrir ahora, pastelito. Un tipo legal te entregaría a las autoridades en el primer puerto espacial de la ruta, previo pago por tu parte de una desinteresada colaboración en la cocina o desatascando letrinas. Por suerte para tí tengo una reputación que mantener. En cambio un tipo sin escrúpulos te vendería como esclava a uno de esos despreciables hutts. De nuevo brilla la buena fortuna para ti. Como decía mi vieja madre que en paz descanse: Nunca hagas tratos con un hutt. Solo nos queda una salida, que incluye una capsula de salvamento, raciones para 7 dias estandar y toooda la galaxia para reflexionar sobre tu estupidez al intentar jugarsela al viejo Bando y desear que te siga sonriendo la suerte para que te encuentre algún carguero y pases a ser su problema. - terminó con un nuevo ronquido a modo de risa. - Así que si eres tan amable de acomp... -
Antes de poder acabar la frase la joven voló por la habitación cubriendo la distancia que los separaba y arrojandose sobre Bando, derribandole contra la pared. Sin saber muy bien cómo, o de donde lo había sacado, se encontró con un afilado cuchillo en el cuello, apretando peligrosamente contra su pelaje. - ¿Nunca te han dicho que hablas demasiado, Bando Zutwo? - dijo ella.
- De hecho, me lo dicen a menudo - contestó con un resoplido.
- Ahora limítate a contestar a lo que te pregunte y tal vez, SOLO tal vez, sobrevivas para aburrir a otra persona otro día. - Algo en su mirada le dijo a Bando que no era momento de bravatas. - Nergam Star'ho, ya no está aquí. - No era una pregunta. - ¿Donde está? ¿A quién van a intentar venderle la mercancía? -
- Mira muñeca - la presión de la navaja sobre su cuello aumentó - ¡Eh, eh...! Solo puedo decirte llevaban mercancía caliente, MUY caliente, nadie va a mojarse por algo así, los Sith son asunto serio, ¿vale? Nadie estaría tan loco de ponerse en su camino. -
Ella relajó la presión de la hoja sobre el cuello del esnivviano. - Siendo así no me sirves de nada. Te dejaría con vida, pero a pesar de que no me pagan por tu cabeza, no puedo permitirme el lujo de que pongas a Star'ho sobre aviso. -
- Wou, wou, espera un momento, puede que no sepa a quien pretenden encasquetarle eso, pero puedo darte las coordenadas de su último salto, seguro que eso puede sacar mi pobre pellejo de tan funesto fin. - dijo esto último más como una suplica que como una afirmación.
- Nada de trucos. - respondió ella después de dudar durante un segundo. Cogió el blaster pesado de Bando y le encañonó mientras este se incorporaba y alcanzaba un pad de datos de la cercana mesilla.

- Aquí lo tenemos - dijo con una sonrisa, después de apretar varios botones en el pad. En el acto se apagaron las luces de la cámara, dejandolo todo en una oscuridad absoluta. El caliente plasma del blaster rozó la mejilla de Bando, fallando por milesimas su objetivo. El disparo del esnivviano no falló su objetivo y el fogonazo del arma dibujó la silueta de la mujer desplomandose por la mortal herida. Al volver a encender las luces Bando comprobó su pequeño blaster retractil ocultandose de nuevo en su manga. - Como decía mi difunta madre: nunca salgas de casa sin él. -
Sonó una señal de alerta en su comunicador - Señor, ¿todo anda bien? - dijo una voz en tono de alarma - hemos detectado fuego de blaster en su estancia -
- Tranquilo Snippers, se nos había colado una rata. Llama al servicio de limpieza para que se hagan cargo. - Respondió.
- Señor, me temo que tenemos más problemas - dijo Snippers por el comunicador.
- Y ahora qué es, ¿otra pelea? - dijo Bando
- Señor, una de las naves atracadas ha comenzado a emitir una potente señal de localización y, por algún motivo, las pantallas de silencio de La Bella Fortuna estan... desactivadas. -
- ¿COMO? Pero eso es... - respondió Bando, antes de girarse repentinamente y ver el pequeño control remoto parpadeando en la mano de la cazarrecompensas. - Snippers, da la señal de evacuación, que todo el mundo se marche de la nave cuanto antes, vamos a tener visita. Más ratas.
- ¿Abandonar la nave? Tal vez tengamos tiempo de saltar al hiperespacio y... - Se escuchó una potente explosión que sacudió la enorme nave.
- ¿Snippers? -
- El motor de hiperespacio, me temo, Señor. Emitiendo señal de evacuación, Señor. - Se hizo el silencio solo durante 3 segundos - Señor, más malas noticias. Un acorazado Sith acaba de salir del hiperespacio. Parece que las ratas han llegado y están muy enfadadas.








