
-Me hallaba de pie y esposado a un muro con grilletes electrónicos y ante mi unas maléficas pupilas rojas observándome, esa mirada tan penetrante que parecía poder leer mi mente. Esas pupilas de rojo fuego, no. no eran las de alguna de las bellas twyleks o zabraks que habían estado bailando para mi la noche anterior Eran las de un inquietante y cruel Sith.
Hice un rápido recorrido visual de la sala en la que nos encontrábamos. La situación no podía pintar peor, un pequeño conducto de aire en la esquina superior y una puerta con Panel de seguridad incorporado eran las únicas salidas.
El Sith sin duda parecia adivinar mis pensamientos pues automáticamente se aproximo unos pasos hacia mi y dijo:
- No tienes escapatoria escoria republicana!!









